Si alguna vez le has dicho a un Tauro “venga, decide ya, que nos vamos” y has visto la cara que se le queda, sabes perfectamente a qué me refiero. No es que no quiera ir. Simplemente no entiende por qué tiene que decidirlo todo en cinco minutos. Tauro tiene su propio ritmo. A veces parece que se lo toma con demasiada calma, pero en realidad necesita sentir que algo le encaja antes de decir que sí.
Cuando se habla de las características de Tauro, enseguida aparecen la paciencia, la fiabilidad y, por supuesto, su famosa cabezonería. Y no es mentira. Pero quedarse solo con eso sería ir a lo fácil. Lo que Tauro busca de verdad es seguridad. En una relación, en el trabajo, en una amistad e incluso en su rutina diaria, necesita sentir que pisa terreno firme.
En astrología, Tauro es un signo fijo de tierra y está regido por Venus. Por eso se relaciona con la belleza, el placer, la comodidad y todo aquello que se puede disfrutar de una forma muy concreta. Pero tampoco hay que traducir esto como “a los Tauro les encanta el lujo”. A veces, para un Tauro, el lujo no es cenar en un restaurante carísimo. Es poder alargar el desayuno del domingo sin que nadie le esté metiendo prisa.
¿Cómo es Tauro?
Cuando Tauro deja entrar de verdad a alguien en su vida, no suele llegar fácilmente al punto de decir “bueno, pues no nos vemos más”. Puede tardar un poco en crear un vínculo, pero cuando lo crea tampoco quiere tirarlo por la borda a la primera dificultad. La continuidad es importante para él, tanto en la amistad como en el amor.
Además, suele fijarse más en lo que haces que en lo que dices. Puedes repetirle cien veces “estoy aquí para lo que necesites”, pero para Tauro vale mucho más que aparezcas de verdad cuando te necesita. Su confianza no se construye con grandes discursos, sino con pequeños gestos que se repiten y demuestran que puede contar contigo.
Hay algunas cosas del día a día que también suelen delatarlo.
- Puede volver una y otra vez a su sitio favorito sin cansarse.
- Si ya ha tomado una decisión, hacerle cambiar de opinión no siempre es fácil.
- Puede preferir algo bueno que le dure años antes que algo barato que tenga que cambiar enseguida.
- Intentar hablar de un tema serio cuando tiene hambre puede ser una idea bastante mala.
- Con las personas que quiere suele tener pequeños detalles muy pensados.
También se entiende mal eso de que a Tauro le gusta la comodidad. Sí, le gusta estar a gusto. Pero eso no significa que quiera pasarse el día tirado en el sofá. Puede trabajar muchísimo precisamente porque después quiere disfrutar de lo que ha conseguido. Le gusta poner su vida en orden y no vivir con la sensación constante de que mañana todo puede venirse abajo.
La famosa cabezonería de Tauro
Llegamos al tema que no podemos esquivar. Sí, Tauro puede ser muy cabezota.
Pero normalmente no se empeña en algo solo para sacar de quicio a los demás. Si cree en una idea, está acostumbrado a una forma de hacer las cosas o lleva años con una rutina que funciona, puede pensar sinceramente: “¿Y por qué hay que cambiarlo?”. Mientras tú le cuentas lo emocionante que puede ser probar algo nuevo, él quizá esté pensando: “¿Pero qué tenía de malo lo de antes?”.
La parte complicada aparece cuando también se aferra a cosas que ya debería haber soltado. Puede ser una relación, un trabajo o una costumbre que lleva tiempo sin hacerle bien.
A Tauro le puede costar especialmente:
- Quedarse en lo conocido aunque sepa que necesita un cambio.
- Dar su brazo a torcer cuando está convencido de que tiene razón.
- Guardarse lo que le ha dolido en vez de decirlo.
- Volver a abrirse después de que alguien rompa su confianza.
- Volverse demasiado posesivo.
Cuando Aries se enfada, puede que te enteres en cinco minutos. Con Tauro la historia es un poco diferente. Puede decirte “no pasa nada” y, efectivamente, no montar ninguna discusión.
Pero quizá exista un pequeño archivo mental de todos esos “no pasa nada”. Y un día, cuando menos te lo esperas, aparece encima de la mesa una carpeta antigua.
¿Cómo es Tauro en el amor?
Tauro en el amor busca seguridad antes que nada. Incluso cuando siente una atracción muy fuerte, puede fijarse bastante en si la otra persona es coherente. Alguien que hoy se comporta de una manera y mañana de otra completamente distinta puede acabar agotándole.
Tampoco demuestra todo lo que siente únicamente con palabras. Se acuerda de la comida que te gusta, compra algo que necesitas de camino a casa o, si estás enfermo, no se limita a mandarte un “que te mejores” y desaparecer.
El romanticismo de Tauro suele estar metido de lleno en la vida cotidiana.
El contacto físico, las caricias y disfrutar de tiempo juntos también pueden ser importantes para él. Al fin y al cabo, está regido por Venus. Pero cuando deja de sentirse seguro dentro de una relación, esa parte cálida puede transformarse en desconfianza o en una actitud demasiado posesiva.
Mujer Tauro y hombre Tauro
La mujer Tauro suele saber lo que quiere sin necesidad de anunciarlo constantemente. Para ella es importante sentir que su vida tiene cierta estabilidad. Cuando quiere a alguien puede ser muy fiel, pero pensar que su paciencia es infinita sería un error. Puede aguantar mucho, pero cuando de verdad dice “hasta aquí”, conseguir que vuelva puede resultar bastante más difícil de lo que parecía.
El hombre Tauro también puede mostrar lo que siente más con hechos que con grandes declaraciones. Necesita tiempo para acostumbrarse a alguien y confiar de verdad. Suele sentirse más cómodo en relaciones donde entiende hacia dónde van las cosas que en historias que empiezan a toda velocidad y desaparecen igual de rápido.
Aun así, tampoco tiene sentido meter a todas las mujeres Tauro o a todos los hombres Tauro en el mismo molde. El signo solar es solo una parte de la personalidad. La Luna, el ascendente, Venus, Marte y el resto de la carta natal pueden hacer que dos Tauro sean muy diferentes entre sí.
Cuanto más conoces a Tauro, más fácil es entender una cosa. Que vaya despacio no significa necesariamente que no quiera algo. A veces solo necesita tiempo para poder decir de verdad que sí a una persona, a un trabajo o a una forma de vida.
Pero cuando ese sí llega, no suele ser de los que dejan las cosas a medias.
