“¿Qué comemos esta noche?”
En principio, no parece una pregunta capaz de poner en peligro ninguna relación humana.
Con Libra, a veces todo empieza justo ahí.
La comida italiana suena bien, pero la semana pasada ya comisteis pasta. El sushi podría ser una opción, pero no a todo el mundo le gusta el pescado crudo. Podríais probar ese sitio nuevo, aunque las opiniones son un poco contradictorias. Y comer en casa tampoco es una idea tan absurda, la verdad. Mientras tanto, tú ya estás a punto de empezar a morder el borde de la mesa del hambre.
“Elige tú, si quieres.”
No. No vas a librarte tan fácilmente.
Detrás de todas las bromas sobre la indecisión de Libra hay un poco de cansancio de la vida real. Porque normalmente Libra no tarda en decidir porque no vea ninguna opción. Todo lo contrario. Ve demasiadas.
Si una persona tiene dos puertas delante, Libra puede empezar a preguntarse por qué nadie está hablando de una tercera.
El problema de Libra no es que falten opciones, sino que sobran posibilidades
Para algunas personas, tomar una decisión es bastante sencillo. ¿Cuál quieres más? Pues elige esa.
La mente de Libra no siempre funciona así.
En el momento en que escoge una cosa, también ve claramente la posibilidad a la que está renunciando. Si elige ese restaurante, descarta el otro. Si acepta ese trabajo, quizá cierre otra puerta. Si dice “sí” en una relación, no está eligiendo únicamente a una persona, también está dejando atrás otras vidas que podrían haber existido.
Cuanto más importante es la decisión, más cosas aparecen en los dos platos de la balanza.
Y no solo está pensando en lo que quiere él. También piensa en cómo se sentirán los demás, en si la decisión alterará el equilibrio del ambiente y en si terminará arrepintiéndose después.
Cuando alguien se pregunta por qué Libra es tan indeciso, normalmente se mezclan varias cosas:
Ser capaz de ver lo bueno de las dos opciones.
No querer tomar la decisión equivocada.
No querer hacer daño a otra persona.
Pensar en la posibilidad de arrepentirse después.
Querer que la decisión sea lo más justa posible.
Sobre el papel, nada de esto suena mal.
En la vida real, son las nueve y media de la noche y todavía no habéis decidido dónde cenar.
Es justo aquí donde uno empieza a desesperarse.
Dice “lo que tú quieras”, pero ¿de verdad le da igual?
Libra tiene otra costumbre capaz de volver loca a la gente.
A veces, en lugar de tomar su propia decisión, le pasa la pelota a la otra persona.
“Me da igual.”
“Tú sabrás.”
“Las dos opciones me parecen bien.”
Entonces eliges tú.
Y por esa expresión minúscula en su cara entiendes que, en realidad, ninguna de las dos opciones le parecía tan bien.
Aquí hay que llevarle un poco la contraria a Libra. Ser conciliador y hacer desaparecer tus propios deseos no son la misma cosa.
Esperar que los demás te lean la mente y luego molestarte porque han elegido mal tampoco es precisamente el comportamiento más elegante del mundo.
A veces Libra retrasa el momento de decidir para evitar un conflicto. Porque elegir una opción significa rechazar otra. Decirle que sí a una cosa implica decirle que no a otra. Y, si pudiera, preferiría no herir a nadie, no cerrar ninguna puerta de golpe y dejar que la vida llegara por sí sola a una solución bonita.
La vida no suele funcionar así.
A veces de verdad hay que elegir.
La indecisión hace gracia en cosas pequeñas y agota en las importantes
Esperar diez minutos delante de una carta puede tener su gracia hasta cierto punto.
Pero cuando el mismo comportamiento aparece en asuntos como el trabajo, una relación, una mudanza o una ruptura, la cosa cambia.
Libra puede llevar mucho tiempo sabiendo que quiere terminar una relación y, aun así, no ser capaz de descartar del todo la posibilidad de que “quizá mejore”. Puede estar descontento con su trabajo, pero seguir preguntándose si el nuevo será realmente mejor. Incluso cuando siente que una decisión es la correcta, continúa encontrando razones por las que la otra parte también podría tener razón.
Para quien lo observa desde fuera, esto puede resultar insoportable.
“Si no quieres estar, vete.”
“Si le quieres, quédate.”
“Si quieres la oferta, acéptala.”
Qué frases tan bonitas y tan cortas.
Ojalá la vida pudiera resolverse también con frases así de cortas.
Lo que Libra ve, y lo que quienes le rodean ya no siempre quieren seguir viendo, es que la mayoría de las decisiones no son completamente buenas ni completamente malas. A veces hay dos opciones buenas. Y otras veces, dos malas.
Por eso, explicar por qué a Libra le cuesta tanto decidir únicamente como una falta de voluntad sería demasiado fácil.
Pero eso tampoco significa que no pueda agotar a quienes están a su alrededor.
Sobre todo cuando ciertas cosas se repiten:
Volver una y otra vez sobre el mismo tema.
Dudar de nuevo justo después de haber tomado una decisión.
Pedir una opinión distinta a todo el mundo.
Esperar hasta el último momento.
Quejarse de las opciones sin llegar a elegir ninguna.
Llega un punto en el que uno acepta incluso que la decisión sea equivocada.
Con tal de que haya una decisión.
Si intenta contentar a todo el mundo, ¿qué quiere él realmente?
Creo que aquí está la parte más interesante de la indecisión de Libra.
Si una persona tiene en cuenta a todos durante demasiado tiempo, al final puede costarle escuchar su propia voz.
Qué piensa su madre. Qué quiere su pareja. Qué había dicho su amigo. Qué opción es más lógica. Cuál queda mejor. Cuál va a causar menos problemas.
Vale.
Pero ¿tú qué quieres?
A veces, después de haber analizado todas las posibilidades, esa es la pregunta que Libra realmente necesita responder.
Ser justo está bien. Pensar en los demás también. Valorar las consecuencias de una decisión forma parte de ser adulto.
Pero la vida no es una reunión de jurado permanente.
No todas las elecciones tienen que ser perfectas. Hay decisiones que solo podemos saber si eran correctas después de tomarlas. A veces elegimos el restaurante equivocado. A veces aceptamos el trabajo equivocado. Y a veces, aunque le demos mil vueltas, también nos equivocamos.
Quizá aceptar eso sea precisamente lo que le facilite un poco las decisiones a Libra.
Porque lo verdaderamente agotador no es tener demasiadas opciones.
Es pensar que cada vez tiene que encontrar la opción perfecta.
Y sí, de vez en cuando quizá haya que recordarle que elegir el restaurante de esta noche no va a decidir el destino de la humanidad.
