Estás explicando qué te ha dolido y Aries ya tiene la respuesta preparada. Te interrumpe, corrige un detalle, quiere resolverlo ya. Luego se calma de golpe y pregunta qué vais a cenar. Tú sigues pensando en aquella frase de hace cinco minutos. Discutir con Aries a veces agota por eso. Dos personas en la misma conversación, pero a ritmos muy distintos.
Eso de que Aries se enciende enseguida y se le pasa igual de rápido puede sonar hasta simpático. Pero, si estás enfrente, que se le pase no basta para sentirte mejor. ¿Tu dolor tiene que desaparecer porque su enfado haya terminado? Creo que ahí está el problema.
¿Por qué Aries se enfada tan rápido?
En astrología, Aries es un signo cardinal de fuego regido por Marte, asociado a la iniciativa y las reacciones directas. Si hay un problema, quiere hablarlo. Si hay que decidir, decidir. Si hay una injusticia, plantarle cara. A veces necesitas precisamente a alguien así a tu lado. Mientras todos se miran, Aries protesta primero.
Esa misma prisa puede complicar las relaciones cercanas. Paras para ordenar tus palabras y cree que evitas responder. Necesitas pensar y no soporta la incertidumbre. Al pequeño problema se suma la impaciencia. Empezáis hablando de un mensaje contestado tarde y acabáis discutiendo si realmente os escucháis.
Esa impaciencia ayuda a entender qué suele molestarle.
Que se aplace una y otra vez algo ya decidido, sin explicación.
Que se insinúe una petición en lugar de hacerla claramente.
Sentirse menospreciado delante de otras personas.
Que decidan por él y se lo cuenten después.
Pensar que nadie se toma en serio lo que dice.
Saberlo ayuda a entender la conversación. No te obliga a medir cada palabra. Tampoco todos los Aries encajan en este retrato. Cómo aprendemos a discutir importa al menos tanto como nuestro temperamento.
Cuando tener razón pesa más que escuchar
Al pensar en Aries en una discusión, enseguida imaginamos una voz elevada. También puede agotarte sin gritos. Te rebate todo al instante y acabas defendiéndote sin terminar la frase. Tú cuentas algo que te ha dolido. La otra persona oye objeciones que debe responder.
Imagina que llega tarde a vuestra cita. Te duele haber esperado sin recibir noticias. Te explica que la calle estaba cortada, que salió deprisa, que hizo lo que pudo. Puede ser verdad. Pero tú no pedías un informe de tráfico. Querías que entendiera cómo te sentiste esperando. Si se centra tanto en justificarse que no lo escucha, toca volver a hablar del mismo asunto.
Cuando aparece su lado competitivo, ceder cuesta más de lo necesario. Parece que darte la razón en algo supone perder toda la discusión. Pero reconocer tu punto de vista no impide explicar el suyo. Los dos tenéis algo que contar y necesitáis vuestro turno.
A Aries ya se le ha pasado, pero a ti todavía te duele
Quizá sea lo más desconcertante. Hace un momento se defendía con toda seriedad y ahora te enseña un vídeo gracioso. Tú ni siquiera quieres coger el móvil. Entonces llega la pregunta de siempre. ¿Todavía sigues con eso?
Esa facilidad para recuperarse que se atribuye a Aries puede hacerte sentir que no importas. Para ti, la conversación sigue pendiente. Sin embargo, como ya ha recuperado el buen humor, se espera que tú también lo hagas. Vuelve a doler que no haya tiempo para tus sentimientos.
Llevarse bien con Aries puede resultar más fácil al reconocer esa diferencia de ritmo. Puedes ver su broma como un intento de reconciliación y seguir queriendo hablar de aquella frase. Aceptar un acercamiento no te obliga a dar el asunto por cerrado.
¿Qué ayuda al discutir con Aries?
Hablar claro puede ayudar con alguien que valora la franqueza. Explica qué te molesta, qué necesitas y qué comportamiento no aceptas. Pero no depende todo de ti. La otra persona también tiene que querer escucharte antes de preparar su respuesta.
Si volvéis siempre a lo mismo, estos pequeños cambios pueden ayudar.
Habla de un solo episodio, sin acumular viejos problemas.
Explica cómo te sientes y qué conducta te ha hecho daño.
Si te interrumpe, di claramente que quieres terminar la frase.
Si necesitas una pausa, indica cuándo podéis retomar la conversación.
Después de pedir perdón, hablad de qué vais a hacer de otra manera.
Si eres Aries, también te toca poner de tu parte. Esperar unos segundos antes de responder puede costarte. Pero, al dejar que termine, quizá descubras que hablaba de algo distinto de lo que creías. Tal vez solo necesite algo sencillo, como que la próxima vez avises.
La franqueza de Aries y su facilidad para dar el primer paso también ayudan a reconciliarse. Con algo de paciencia para escuchar, la conversación cambia. Entonces preguntar qué vais a cenar vuelve a sonar cariñoso. Porque esta vez has podido terminar lo que querías decir.
